Misiones Atrapa

La provincia de Misiones, con su geografía en verde y rojo y su política acorde a los tiempos nuevos, lleva adelante permanentes acciones para la conservación de la biodiversidad, protegiendo importantes franjas de territorio de saltos y selva; de ambientes imprescindibles para la salud del planeta.

En ese sentido, Misiones se destaca como un polo de singular atracción para el turismo ávido de naturaleza pura, de esa particular explosión de la vida que se manifiesta en la diversidad de especies vegetales y animales, proponiendo y facilitando el contacto estrecho con las maravillas que pueblan la tierra misionera y un abanico de alternativas para disfrutar al aire libre.

La superficie de la Provincia es de 29.801 kilómetros cuadrados, tamaño que equivale a casi el 1% de la superficie total del país, pero concentra las mayores extensiones de selva protegida, y por ley promueve áreas naturales cercanas a los centros urbanos para que los habitantes disfruten de una recreación en convivencia con una naturaleza lo mejor conservada posible, generando la infraestructura necesaria para el acceso y el disfrute.

El sistema de Áreas Naturales Protegidas, con una superficie aproximada a las 778.662 has., comprende un arco de parques provinciales, reservas naturales y una Reserva de Biosfera.


Parque Salto Encantado La leyenda

Una leyenda sobre su origen relata la tragedia de amor inspirada en el seno de la comunidad aborigen guaraní que pobló el Valle del Cuñá Pirú. Habitaban en el gran valle dos tribus enemigas. El cacique de una de ellas, Aguará (Zorro), tenía una bella hija llamada Yate-í (dulce). El de la otra tribu se llamaba Yurumí (Oso hormiguero), cuyo hijo Cabure-í (pequeño Búho), era un excelente cazador y guerrero.

Quiso el destino que los jóvenes se conocieran durante una cacería y naciera el amor. Sus padres no lo admitieron y su odio estalló en una gran batalla. Durante la lucha Yate-í lloró al ver morir a su padre y sus lágrimas, al tocar el suelo, se iban transformando en pequeños hilos de agua.

Cabure-í al observarla dejó las armas y corrió para compartir su dolor. En ese instante cientos de flechas de ambos bandos abatieron a los jóvenes y Tupá (Dios de la Naturaleza) hizo que de las lágrimas caídas de Yate-í se formara un arroyo, y con truenos y rayos la tierra se abriera, cobijando a los enamorados muertos. En ese lugar las aguas del arroyo cayeron, formando entonces el salto. En memoria de sus hijos, las tribus jamás volvieron a pelear.


Senderos y caminerías

El parque propone recorrer varios senderos con distintos niveles de dificultad, trazados en medio de la abundante vegetación natural. Los senderos agrestes permiten acceder a vistas y lugares escondidos en la espesura pero de gran belleza. Mientras que los dos recorridos deck recientemente inaugurados facilitan el acceso a vistas espectaculares del salto; al mismo tiempo que permiten adentrarse en la selva fácilmente y de manera segura.

Unos y otros recorridos invitan a descubrir la gran diversidad de especies vegetales y animales que pueblan el lugar. En plena selva misionera el parque es refugio de unas 36 especies de mamíferos, y alberga 214 especies de aves. Son típicos lagartos, ardillas y mariposas. En cuanto a la flora, se destacan comunidades de guatambú blanco, loro negro y cedro, entre otras.